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Consejos para la preparación

Una de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta es la frescura del polvo. Es aconsejable comprar solamente la cantidad de granos que pueden consumirse en dos o tres semanas. Si los granos ya están molidos, deben utilizarse en un plazo de cinco días desde la abertura del paquete, que se conservará en un lugar fresco y reparado de la humedad, en una caja cerrada herméticamente. La dosis aconsejada para cada taza de café es de una cucharada de sopa bien llena.

Existen distintos métodos para preparar el café.

La infusión

Es el principio del café a la turca: se mezcla el café en polvo con agua y azúcar y se hace hervir tres veces seguidas en una olla de base ancha y cuello estrecho. A continuación se deja reposar para permitir que el polvo se deposite en la base del recipiente. Se sirve en tazas pequeñas sin filtrar.

La maceración.

Consiste en dejar reposar el polvo de café en agua hirviendo durante al menos cinco minutos antes de filtrarlo.

La percolación

Una corriente de agua hirviendo pasa a través del café molido. El agua avanza gracias a su propio peso, como en el sistema de filtro o en la «napolitana», o es empujada por la presión que produce el vapor, como en la cafetera «moka».

El expreso

Es una variante de la percolación basada en el paso de agua menos caliente pero bajo fuerte presión, que permite obtener un café más concentrado, de gran densidad y aterciopelado, cubierto en la taza por una densa crema espumosa de color avellana.